Invito a mamás, papás y profesores a leer los artículos que escribo en mi blog, acerca de temas de Psicología Infantil y Educación. Estaré continuamente actualizándolos para entregarles las teorías y prácticas más recientes en el mundo de los niños.

Pueden hacerme preguntas o pedir información acerca de algún tema, les contestaré a la brevedad.

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martes, 22 de enero de 2013

Familias Negadoras y el daño que provocan en los niños (as)

En esta ocasión voy a hablar de algunas características de las familias negadoras y también de las graves consecuencias que éstas pueden traer a sus hijos.

Para empezar, si uno busca este término en el diccionario psicológico, se encontrará a la Negación como: "Mecanismo de defensa por el que se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son manifiestas para los demás. El término negación psicótica se emplea cuando hay una total afectación de la capacidad para captar la realidad............." (www.psicoactiva.com)

 El uso de los mecanismos de defensa es algo común en todos nosotros; los usamos para poder sobrevivir a situaciones estresantes y en ese sentido nos protegen. Lo peligroso viene cuando estos son utilizados no solamente en hechos dolorosos sino que en la vida diaria, por hábito o costumbre, cuando se transforman en una manera habitual de enfrentar la vida.

Como ejemplo de esto, algo simple: el niño o niña baja de rendimiento abruptamente en el colegio y muestra baja motivación escolar. Un padre negador no se va a dar el trabajo de tratar de entender a su hijo (a) ni de analizar estos cambios en un contexto más amplio, sino que va a echarle la culpa al profesor, al sistema educacional, a los compañeros "mala influencia" para su hijo(a) y/o también a su hijo(a). Desde esta visión, no cabe la propia responsabilidad en el asunto.

Generalmente los padres que niegan las realidades de sus hijos, son padres que no son capaces de enfrentar la realidad de ellos como individuos, como pareja, como padres, como trabajadores, como hermanos, etc.; son personas que están acostumbradas a "hacerse las lesas" con los problemas en todos los ámbitos y actuar como si todo estuviera bien.

 Con la Negación vienen tres problemas;
1. Por hacerse el leso, nunca se desaparece un problema, es más, todo lo contrario, tiende a acrecentarse y termina reventando en las caras de todos los que estaban cerca, no dando en estas instancias ninguna posibilidad de rectificación: el daño ya está hecho y la manera desadaptada para enfrentarlo, se volvió rígida, se solidificó, siendo muy difícil flexibilizarla o cambiarla.

2. El segundo problema para un niño o niña y más para un adolescente: la percepción de que sus padres no se hacen cargo de lo que pasa, genera tremendas cuotas de agresividad, de soledad, de impotencia, de confusión: ¿Cómo se explica un niño que sus padres parecieran no notar o no quieren hablar abiertamente ante un evento traumático? o ¿Cómo se explica que después de haberles contado algo tremendamente importante para él o ella, los padres no acusen recibo o bien lo castiguen por ello? Entonces al niño(a) no le queda más que entrar en esta dinámica enferma (para no desentonar con su familia) o intentar decir que lo que está pasando es una locura (ante lo cual probablemente sus padres lo señalarán a él como el loco); con cualquiera de las dos opciones el niño (a) pierde.

3. Y el tercer y más grave problema según mi opinión, los niños desde pequeños aprenden los modelos de resolución de conflictos que tienen sus padres sin cuestionarlos mucho (aprendizaje por observación e imitación), entonces como pasa en el caso de los adultos maltratadores que generalmente crían a hijos que maltratarán a sus hijos también, los padres negadores enseñan a sus hijos a evitar los problemas para estar mejor.

En terapia, estos personajes (los adultos “negadores”) son duros de roer, no aguantan que se les muestre que los problemas pueden ser tomados de maneras distintas y más efectivas y se sienten fácilmente agredidos, por lo que muchas veces solo queda fortalecer los recursos que tenga el niño y enseñarle a definir expectativas reales que puede esperar de estos padres que tiene.

 

domingo, 8 de enero de 2012

Madres doble vinculantes

Se supone que una madre, comúnmente más que un padre, representa una fuente incondicional de amor y apoyo para sus hijos. Les permite que se expresen libremente y sin importar cuantas veces se equivoquen, ella estará presente, motivándolo a que siga aprendiendo y experimentando. Su hijo será el más lindo de todos y hablará de él o ella con orgullo.

Gregory Bateson, científico social, lingüista inglés, entre otros títulos, postula que hay un tipo de relación entre la madre y sus hijos que puede llevarlos a la esquizofrenia.

Concluye que los trastornos comunicacionales pueden dar paso a trastornos mentales. Habla de dos niveles de lenguaje, el verbal y el no verbal y de que es necesario que ambos sean congruentes en la entrega de cierto mensaje. Es decir, a través de las palabras se debe comunicar lo mismo que a través de los gestos y posturas, para que a la persona que lo reciba le quede perfectamente claro lo que se quiso decir y lo que ella debe responder.

Cuando la información que se entrega comunica algo de una manera pero al mismo tiempo comunica lo contrario, es imposible para el receptor responder algo que satisfaga los dos mensajes. A esto se llama Doble Vínculo, un ejemplo concreto en la relación de madres con sus hijos:

Una madre que le recrimina a su hijo no ser cariñoso con ella, pero cada vez que éste se acerca, ella impide el contacto físico, alejándolo. ¿Que debe hacer el niño entonces? Si se acerca a la madre para mostrarle su cariño y para satisfacer su queja, está desobedeciendo el mensaje no verbal de ella que se mantenga alejado. Cualquiera de las dos demandas que quiera cumplir anula la posibilidad de cumplir con la otra.

Otro ejemplo: una situación familiar en la cual un niño es molestado por ser tímido y es alentado a decir lo que piensa, hasta el punto en que el niño grita de frustración, entonces es reprendido por su arrebato. Así el niño aprende dos mensajes contradictorios: debo expresarme para ser aceptado y no debo expresarme para ser aceptado.

Condiciones para se de una relación doble vinculante:

  • Ningún comentario acerca de los absurdo o inentendible de la situación es permitido por parte del receptor del mensaje.
  • La relación del niño con su madre, tiene un valor de sobrevivencia para el niño, es decir depende de ella para vivir.
  • La metacomunicación o comunicación sobre la comunicación, es imposible, por ejemplo, preguntar cuál de los dos mensajes es válido o describir la comunicación como algo sin sentido.

Cuando los mensajes de este tipo son presentados continua y habitualmente dentro el contexto familiar, podrían resultar en esquizofrenia por parte algún miembro de la familia.

¿Que se debe hacer entonces? La situación doble vinculante debe ser contextualizada y entendida como un escenario imposible, sin ganadores. Generalmente esto se hace con la ayuda de un tercero, una persona que no sea parte de esta familia pero que entienda su estilo de relación o bien, un profesional de la salud mental. Esto hay que hacerlo de manera oportuna, ya que si pasa mucho tiempo, el niño internalizará esta manera de comunicarse y se relacionara con los demás de esta misma forma, formándose un círculo vicioso.

Por todo lo anterior, tenga cuidado con lo que comunica a sus hijos, sea consecuente.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Estimulación Temprana

Cómo estimular a su hijo/a según su edad
De 0 a 6 meses
Estimulando los sentidos
-En los primeros días el bebé observa aisladamente todo aquello que le llama la atención. A partir de las diez o doce semanas el bebé empieza a captar imágenes de conjunto.
-Los colores vivos, el movimiento y los sonidos lo atraen iniciando una exploración del entorno inmediato, además de la exploración de sí mismo.
-Los recién nacidos pueden ver objetos que se ubican a 25 centímetros de la nariz. Si bien es cierto que un bebé tiene más interés en mirar un rostro que cualquier otro objeto ofrecerle cosas interesantes para mirar es una buena forma de estimulación.
-Elija cosas que tengan colores brillantes (una foto, un vaso de plástico con dibujos); que tengan texturas (una esponja, un pedacito de alfombra); que emitan reflejo (un espejo, algo de acero inoxidable) o que tengan un diseño que se repita (una toalla, un suéter). También puede ser: muñecos blandos pequeños al tacto suave y agradable, juguetes para fijar en la cuna, pelotas blandas, móviles, sonajeros, cajitas músicales, etc.
Habilidades que desarrolla:
Empieza a reconocer formas y objetos y fortalece los músculos usados para focalizar, mejora la motricidad del bebé.

De 6 a 12 meses
Manipulación
-A partir de los 6 meses, una de las principales actividades del niño será manipular objetos. Coordinará sus manos acercando los objetos a su boca, también se sentirá atraído por los objetos sonoros y los sonidos fuerte.
-Será en esta etapa donde emitirá las primeras palabras, se producen los primeros esbozos de independencia, al aprender primero a sentarse solo, después a gatear.
- Para estimularlo a sentarse pónganlo erguido contra un sillón o almohadones, y dele juguetes "fijos" como una olla y una cuchara para golpear. Para instarlo a gatear, pónganse a gatear con él y déle juguetes que rueden como pelotas y latas.
También: Sonajeros, mordedores, juguetes flotantes para el baño, formas blanditas, juegos de construcción, apilables, cubos plásticos etc.(para que intente pararse, ponga su juguete favorito sobre una silla).

De 12 a 18 meses
Observación e integración:
- Etapa de grandes cambios. En esta fase del niño adquirirá una mayor movilidad y autosuficiencia. Su inteligencia sesoriomotriz le permitirá manipular objetos y explorar el espacio.
Juguetes Apropiados para esta edad:
-Bloques de plástico para apilar y tirar, juego de formas, juguetes flotantes, libro de imágenes, muñecos que respeten el cuerpo humano, títeres, marionetas, teléfono de juguete, juguetes musicales, juguetes de arrastre, juguetes para montar, pelotas grandes de goma blanda.
-Es un buen momento para presentar a otros compañeros de juego, pero permaneciendo cerca del niño para que se sienta tranquilo y protegido.
Habilidad que desarrolla:
La coordinación entre la vista y la mano.
De 18 a 36 meses
-El niño consigue una movilidad completa que le ofrece nuevas posibilidades de exploración y más independencia. Disfruta de los triciclos y correpasillos que le ayudan a dosificar su energía y aumenta su concepción especial.
-Es una etapa de exploración continua.
-Los conocimientos que adquiere son recordados y posteriormente empleados en sus movimientos y manipulaciones.
-Hacia los 18 meses el niño maneja unas 20 o 30 palabras y se va iniciando hacia el juego de lo simbólica, fundamental para el desarrollo de su inteligencia.
-Hacia los 36 meses ya utilizará frases.
Juguetes apropiados:
* Triciclo, caballito y correpasillo sin pedales.
* Rompecabezas de pocas piezas y grandes.
* Juguetes de imitación (cocina, supermercado, muebles).
* Juegos de construcción un poco más complejos pero todavía de piezas grandes y colores brillantes.
* Carretilla pequeña, materiales plásticos moldeables.
* Cubos, pala, rastrillo y moldes.
* Muñecos de trapo.
* Juguetes con música y movimiento.

lunes, 25 de julio de 2011

Indicadores de Maltrato Infantil


¿Qué es maltrato infantil?

El maltrato Infantil, es todo aquello que se opone al Buen Trato y Bienestar de los niñ@s. Todo comportamiento o discurso adulto que transgreda o interfiera con los Derechos del Niñ@.

Se trata de un problema que supera las clases sociales y que no tiene una causa única, ya que se relaciona con un conjunto de fenómenos culturales, económicos, políticos, sociales y psicológicos. Asimismo, el agresor@ puede ser un miembro de la familia, de la comunidad o de una institución.

Tipos de Maltrato

El maltrato físico, es toda acción no accidental, por parte de un adult@, que provoque daño físico, lesión o enfermedad en el niño, niña o joven.

· El maltrato emocional, es también llamado invisible, porque no registra huellas en el cuerpo. Se expresa por medio de insultos, críticas permanentes, ridiculizaciones, rechazo explícito o implícito, amenazas, constantes bloqueos de las iniciativas de los niños y niñas.

El maltrato abandono - negligencia, se refiere a situaciones en que los padres o cuidadores, estando en condiciones de hacerlo, no dan el cuidado y protección que los niños, las niñas y l@s adolescentes necesitan para su desarrollo.

· El abuso sexual, definido como cualquier tipo de actividad sexual con un niño o niña en la cual el agresor@ está en una posición de poder y el niñ@ se ve involucrado en actos sexuales que no es capaz de comprender o detener. La violencia sexual incluye el abuso sexual, la violación, el estupro, etc.

¿Cómo detectar el maltrato infantil?

Indicadores Físicos

Indicadores Emocionales y Conductuales

Lesiones físicas, generalmente múltiples, como moretones repentinos, quemaduras, marcas en el cuerpo, enfermedades de transmisión sexual, irritaciones en zona genital o anal, no esperadas para la edad y características del niño, niña y adolescente. En los casos más graves, el maltrato puede ocasionar la muerte del niñ@.

Angustia, depresión, cambios bruscos e inesperados de conducta, temor y/o rechazo a determinadas personas o situaciones, resistencia al contacto físico, alteraciones del sueño, del apetito, baja autoestima, desconfianza básica, sentimiento de culpa, vergüenza, agresividad, retraimiento, aislamiento, erotización de la conducta y de las relaciones, dificultades en la relación con los adultos y con los pares, baja inesperada del rendimiento escolar, enuresis y/o encopresis secundaria, lenguaje y comportamientos que denotan el conocimiento específico - y en ocasiones detallado - de actos sexuales inapropiados a su edad, fugas del hogar e intentos de suicidio.

jueves, 30 de junio de 2011

Familias Disfuncionales

Me imagino que muchas veces han oído hablar de las familias disfuncionales. Generalmente a estas se las relaciona con violencia física, falta de educación formal por parte de los padres, adicciones, entre otras características. Pero este tipo de familias se encuentra en todas partes y su actuar es mucho más sutil de lo que uno imagina.

Lo importante, son las terribles consecuencias que estas relaciones enfermizas entre los padres traen a sus hijos, quienes muchas veces sin quererlo, vuelven a repetir alguna de las conductas que juraron nunca volver a realizar.

Para definir y acotar, voy a hablar de familia disfuncional como un grupo de personas que viven en constantes conflictos (esa es su manera de relacionarse y no saben hacerlo de otra) y en vez de enfrentarlos, los niegan. Son familias en donde los modelos comunicacionales son inadecuados: son autoritarios, rígidos, apelan al miedo, al silencio y a la prohibición para mantenerse y para controlar a los miembros que forman parte de ella. Se caracterizan por su falta de cohesión y no se brindan ayuda ni se apoyan frente a los problemas.

Un elemento típico es que mienten a los demás para mantener una fachada normal: de familia unida, que se quiere y se respeta, en donde todos los integrantes están contentos y satisfechos.

Los niños producto de estas familias, crecen creyendo que esto es normal, que así son las cosas. Empiezan a acomodarse a estas conductas y lo que es peor, muchas veces las refuerzan y ayudan en su mantención.

Si actúan de manera diferente y se preguntan porqué pasa esto, quiebran la “armonía” del hogar, hacen sufrir a sus padres y rompen ese equilibrio patológico que las mantiene; es común que pasen a conocerse como el “hijo problema”, incluso son los que son llevados a terapia por este actuar.

En una F.D. un niño no se siente querido incondicionalmente, tiene miedo de expresar lo que siente y casi siempre la culpa cae sobre él ante cualquier problema. Aprende lo que es la desesperanza desde muy pequeño y convive diariamente con la frustración. Como vivieron en un constante clima de violencia (entiéndase violencia de todo tipo: psicológica, negligencia, abandono) muchas veces llegan a usar mecanismos de autodestrucción, dirigiendo la agresividad hacia sí mismos para lidiar de alguna manera con la angustia que sienten. En este sentido podemos ver adolescentes que comen compulsivamente, que asumen conductas de riesgo sin pensar en las consecuencias, que maltratan sus cuerpos de manera penosa.

Son niños (y adultos posteriormente) que probablemente tendrán baja autoestima, que sentirán que sus necesidades no son importantes y que han aprendido a vivir a medias. Pueden buscar la aprobación constante del que los rodea (por favor, que alguien me quiera!!!) y pueden ser sumisos y no tener puntos de vista firmes y convincentes, evitando el surgimiento de cualquier problemita, por pequeño que sea.

Por otra parte existen los rabiosos, los que se quedaron callados toda su infancia para reventar en su adultez; los que se preocupan solo de sí mismos y alejan a todos los que quieran entregarles afecto.

Por último, existen los iluminados, los que iban en camino para ser como los anteriores pero encontraron algo a qué atenerse, una persona, un terapeuta, una fuerza interior. Y salen adelante, y pueden mirar desde otra perspectiva lo que les pasó y están seguros de que no lo repetirán con sus hijos.

Depresión Infantil

La Depresión, una enfermedad que antes se atribuía sólo a adultos, se da también en niños pequeños, incluso se han visto casos en niños menores de 3 años.

Generalmente los síntomas depresivos se pueden ver en los niños después de un evento traumático o estresante para ellos, o frente a un cambio al cual les es difícil adaptarse. Por ejemplo, separación de los padres, muerte de algún familiar, cambio de casa y/o colegio, entre otros.

Hay que estar atento a los siguientes comportamientos:

-desinterés o desmotivación en actividades que antes les gustaban

-falta de iniciativa en general

-no presentan ganas de jugar o bien sus juegos tiene temáticas de pérdida y finales tristes

-pesadillas, dificultad para dormir, dormir muy poco o dormir mucho (en comparación a un estado anterior)

-regresiones de diversos tipos: pierden el control de esfínteres que ya estaba establecido: se empiezan a hacer pipi en las noches o durante el día, empiezan a hablar como guaguas y a ser más dependientes

-aislamiento de sus pares y familiares

-se ponen muy irritables y con poca tolerancia a la frustración

-se quejan de dolores de cabeza, estómago

- falta de concentración y atención , entre otros.

¿Qué hacer si sospecha que su hijo/a puede tener depresión?

  1. Acercarse a él, preguntarle qué le pasa y tratar de responder a sus inquietudes y preocupaciones, por ejemplo, en el caso de la separación de los padres, explicarle al niño desde su vocabulario, que esto no es culpa de él, que siempre tendrá a su madre y padre disponibles, etc.
  2. Evaluar si como padres, hay alguna situación familiar que los esté estresando a ellos y quizás traspasan esta tensión hacia sus hijos (si un niño ve a sus padres descontrolados probablemente va a pensar que algo malo está pasando)
  3. Seguir las rutinas y actividades que se hacían a diario, para que el niño no sienta que ha perdido más cosas
  4. Acoger y entregar cariño en mayor cantidad y calidad: darse tiempo para compartir
  5. Consultar a un especialista

¿En qué aspectos fijarse cuando los niños juegan?

Como se comentó anteriormente, los niños necesitan de muchas actividades de Juego para desarrollarse sanamente y expresar sus sentimientos y frustraciones.

Es importante que el adulto observe la manera de jugar del niño, así puede hacerse una idea de qué está pasando por su cabecita.

Fíjese en:

-¿Es un niño que termina lo que comienza o le gusta empezar varios juegos y no finalizar ninguno?

-¿Le cuesta mantener la atención en lo que está haciendo?

-¿Se frustra fácilmente si no le resulta lo que quiere o es perseverante?

-¿Es un niño espontáneo o creativo o más bien rígido y que necesita de algún tipo de dirección?

¿Pregunta constantemente si está bien lo que está haciendo?

¿Es un niño disperso y desordenado?

¿Está dispuesto a probar con juegos nuevos o juega con el mismo juguete?

¿Comparte sus juguetes?

¿Es un niño que puede jugar solo o necesita de alguien a su lado?

¿Cómo es el uso del lenguaje verbal y no verbal del niño en las instancias de juego?

Todo lo anterior puede indicar muchas cosas. En primer lugar puede dar cuenta de cuan activo o concentrado puede ser su hijo. Puede hablarnos de cómo está su autoestima y tolerancia a la frustración. Puede hablar de sus habilidades sociales, su motricidad fina y gruesa. De sus hábitos, autonomía y dependencia.

Puede darnos cuenta de si su lenguaje está acorde a su etapa de desarrollo y si es más bien una persona con pensamiento concreto o abstracto.

Lo más importante, el juego puede reflejar el sentimiento de pertenencia del niño a su ambiente y las relaciones afectivas que establece.

Algunos juegos que se recomiendan a los niños: (hay muchos y dependen de la imaginación)

Rompecabezas

Torres para armar

Plasticina

Lápices de colores y tempera

Animales de plástico

Una familia de personas (muñecos de padre, madre, hermanos, bebe)

Pelotas

Revistas para recortar

Juguetes hechos de material reciclado